Ellyam V Martínez: ¿Quién Protege a los Niños?
Valores Conservadores16 febrero, 2026

Ellyam V Martínez: ¿Quién Protege a los Niños?

Por décadas en Puerto Rico grupos profamilia, figuras cristianas y conservadoras denunciaban las políticas extrañas adoptadas por algunos partidos políticos, especialmente legislación “progresista” en materia social, y materiales que se iban infiltrando en las aulas escolares. Recuerde a Anibal Acevedo Vilá y su secretario de educación, el Sr. Aragunde o a Alejandro García Padilla y a su secretario de educación, el Sr. Rafael Román o a Ricardo Roselló y sus cartas circulares. Nos planteaban un cambio de paradigma que iba dirigido a la educación de género y de temas sexuales que no eran apropiados para los niños y que, al entender de los padres de familia y de estos grupos, facilitaría la sexualización y el “grooming” a los menores de edad. Algunos legisladores, gremios magisteriales, analistas políticos, artistas y prensa los tildaban, y aún lo hacen, de fundamentalistas retrógradas, de talibanes religiosos, entre otros. Pero lo que estaba en juego, y sigue estando, era demasiado valioso y precioso para el país como para ignorarlo… los niños.

El tiempo transcurrió y se lograron hacer cambios en las leyes que atañen a la educación y a los derechos parentales. No sin antes, haber enfrentado gran resistencia de la prensa, de analistas sociales y políticos, legisladores y las organizaciones de “derechos humanos” en el país. Ustedes no saben lo que hablan”, “Son religiosos que quieren imponer su moral y dejar a los niños sin educación”, consistentemente declaraban.

Y así llegamos al 2025, año en que se firmó una nueva enmienda a la ley de educación. Se trata de la Ley Núm. 89 del 1 de agosto de 2025 de Puerto Rico, de la autoría del presidente senatorial Thomas Rivera Schatz (Proyecto del Senado 2), que enmienda la Ley de Reforma Educativa para establecer el derecho de los padres, madres y tutores a objetar y excluir a sus hijos de contenidos relacionados con la sexualidad y afectividad en las escuelas públicas. Nuevamente los ataques y la desinformación no se hicieron esperar. ¡Los mismos de siempre! Pero a pesar del alboroto se firmó, y se convirtió en ley, poniendo a raya la intromisión indebida de personas y activistas sexualistas dentro del andamiaje educativo y dándole herramientas a los padres de familia para reclamar cualquier “pasá de listo” de alguna escuela, funcionario o maestro u “ONG”.

Nada de esto es nuevo, y tenemos ejemplos que nos ayudan a explicar mejor estos peligros, los cuales son reales. Le comparto un suceso particular en Canadá. Hace unos años atrás, un ministro de educación fue acusado de pornografía infantil en ese país. Lo que encontraron los investigadores en un chat de pedófilos, donde el ministro de educación era miembro, fue escalofriante. El propio ex ministro aseguraba que desde que se había implementado la ESI (educación sexual integral) en el currículo escolar, los niños estaban al alcance de la manos, es decir, que eran más accesibles. No es necesario que yo abunde sobre el significado de sus expresiones.

Ahora volvamos a Puerto Rico. En días recientes de este año 2026, nos topamos con el triste, lamentable y repudiable caso del joven líder del Movimiento Victoria Ciudadana y la Alianza. Lo curioso de la discusión, al menos así lo veo yo, es que ningún periodista/analista, ninguno de los políticos y expolíticos tan a favor de estas políticas quiere trazar los puntos y aceptar lo evidente. Que esa educación social y sexual que nos proponían y que defendían, es caldo de cultivo para el abuso sexual de menores. Ciertamente es beneficiosa, pero no para los niños. Entiéndalo bien, es beneficiosa para los adultos que quieren tener acceso fácil a los niños.

Yo solo me pregunto, ¿qué sería sino hubiésemos dado la pelea? ¿Qué sería si nos hubiésemos amedrentado con los ataques de esos “expertos”? Necesitamos comprender como país que la ingenuidad y la apatía son una trampa mortal al momento de proteger a los niños.

Mantenga esto presente, hay muchos pendientes a que bajemos la guardia para hacer su “agosto”. Porque eso de que “los padres tienen ciertos derechos, hasta cierto punto”, como vociferaba una exlegisladora, no es para un pueblo aguzao y entendido. Padres, la guerra sigue viva, y a la guerra por la seguridad e inocencia de nuestros hijos, no se va con palos y piedras. Se va con armamento pesado. Conoce tus derechos y ejercítalos. Pero sobre todo, dedícate a educar deliberada y consistentemente a tus hijos en casa. ¡Son tu más valioso tesoro!… también para Puerto Rico.

Por Ellyam V. Martínez González, CPL

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