Chris Molina: Cuando la "Blasfemia" se Paga con Muerte
Valores Conservadores16 marzo, 2026

Chris Molina: Cuando la "Blasfemia" se Paga con Muerte

Redacción La Diestra

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A raíz del asesinato de Charlie Kirk la semana pasada, hemos podido ver un despliegue de sentimientos encontrados. Muchos han expresado su tristeza por su muerte, han hecho murales y han creado memoriales en su honor. Turning Point USA, la organización que dirigía Charlie, ha recibido más de 30 mil solicitudes para capítulos nuevos en escuelas superiores y universidades. Este tipo de respuesta por parte del público es esperada debido a la naturaleza horrenda del acto criminal contra Kirk. Lo que quizás muchas personas no estaban esperando eran los mensajes llenos de acusaciones despreciables y desdén en contra de la vida y el trabajo de Charlie Kirk. Personalmente, nunca había visto lo que estoy viviendo ahora. El lado político responsable de la ideología que provocó esta muerte ha recurrido a justificar el asesinato a sangre fría de un hombre que en vida demostró ser de un carácter intachable. Creo que es de suma importancia entender por qué esto está sucediendo y cuáles son las ideas que sostienen esta línea de pensamiento.

Primero, es importante entender que la ideología de la izquierda depende por completo de un sentido de moralidad basado en una visión de un mundo que oprime más a unos grupos de personas que a otros. Gracias a su estructura posmoderna, todo es visto a través del lente de opresor u oprimido; no existen puntos medios. Tampoco existe un camino a la redención: si te equivocas, no existe una forma de ser perdonado. Todo depende de cuán fuerte fue tu transgresión y cuántas personas están dispuestas a dejártela pasar. Esto crea la dinámica dispareja de tener a artistas internacionales a quienes les perdonan muchas cosas, pero a ti, que no eres famoso, en cuanto dices algo controversial, te condenan fuertemente por redes sociales y hasta familiares te dejarían de hablar por cometer el “pecado” de usar lógica y decir algo que no va de acuerdo con su ortodoxia. No tiene consistencia alguna. Se usa como excusa para tratar de verse bien en cualquier situación. Recientemente, pude presenciar a alguien justificar sus malas acciones simplemente diciendo que su contraparte era clasista, xenofóbica y racista, todo esto sin demostrar ni una sola prueba para fundamentar sus acusaciones. Es a través de este lente que nos podemos dar cuenta de que esta ideología está centrada en siempre tener la superioridad moral de su lado. Pero no cualquier punto de vista moral, porque si se requiriera vivir una vida que demuestre lo que creen en sus propias vidas, no les serviría de mucho, ya que no lo podrían cumplir. Tiene que ser una moral que se encarga de tener el punto de vista que cumple con la jerarquía de opresión preferida por ellos. Ellos han determinado que, dentro de la jerarquía, las personas son oprimidas por su color, su sexualidad, religión y su género, y que estas tienen la mayor cantidad de opresión. Por lo tanto, una mujer negra, lesbiana y musulmana que tiene autismo estaría en la cima de la jerarquía de la opresión. Punto interesante: el estatus económico no cae en este juego. Después que estés a favor de la “equidad”, puedes tener millones en el banco y seguir siendo considerado una víctima. Esto hace que la ideología cargue una gran cantidad de peso solamente en moralidad. Las personas que están enredadas en estas ideas harán lo que sea para mantener la apariencia de tener autoridad moral en todo momento.

Estas ideas han creado una serie de consecuencias, la más significativa siendo una forma de censura que ha creado el equivalente a leyes contra la “blasfemia”. Si dices algo que va contra la jerarquía de opresión que mencioné, eres considerado un blasfemo. En el caso de Charlie Kirk, su sentencia fue la muerte. Como parte de la investigación, han encontrado parte de una conversación entre el asesino (Tyler Robinson) y su pareja transgénero, sacada de Discord. En la conversación, el asesino revela su motivo claramente diciéndole a su pareja: “¿Por qué lo hice? Ya tuve suficiente de su odio. Algunos odios no se pueden negociar.”

Aún después de la muerte de Kirk pudimos ver a personas presentar una serie de justificaciones por su muerte, en pocas palabras condenándolo a una sentencia de muerte por proferir “blasfemia”, parecido a hablar mal del profeta Mahoma en un país musulmán. Solo basta con ver la reacción de Ada Torres Toro para una buena muestra.

Nota el lenguaje: el uso de la palabra “odio” para justificar lo que ella dice que es el resultado perfecto, terminando con “merecida y buscada”. Palabras que solo justifican la violencia de forma solapada por cometer lo que ahora se considera lo peor que puedes hacer: decir que no estás de acuerdo con la ideología de la izquierda. No es aceptable que digas que no estás de acuerdo con el matrimonio gay, el transgenerismo y el aborto. Tienes que estar de acuerdo con ellos; de lo contrario, cometerán actos de violencia en tu contra. Para ellos, tus palabras son violencia, y la mejor forma de detener ese tipo de violencia es a través de intimidación, ataques físicos y, finalmente, asesinato. Este ha sido el “modus operandi” de la izquierda, porque su ideología se basa en un “fundamento moral” que hace que ellos se vean a sí mismos como víctimas o como los que están del lado de los “oprimidos”, aunque esa “opresión” sean solo palabras o algo con lo que la sociedad en general no está de acuerdo.

¿Existe una solución al problema? Puedo pensar en tres caminos.

Destrucción Asegurada Masiva (DAEM)

Conocido mayormente por ser doctrina de la Guerra Fría, es reconocido como el causante de la era de paz más larga de la historia moderna. La idea detrás de esta doctrina es demostrar que existe fuerza suficiente en ambos lados como para detener hostilidades entre ambos bandos. Es decir, ambos lados tienen que entender que ninguno tiene una ventaja grande sobre el otro y que un ataque de uno sobre el otro solo aseguraría destrucción mutua para ambos. Esto lo estamos viendo ocurrir en tiempo real. Actualmente, la derecha está usando su poder para castigar a la izquierda por su abuso de poder durante el gobierno de Biden. Aunque muchos dirán que esto no es productivo, pudiera tener el efecto de crear temor a consecuencias mayores que harían retroceder a la élite de izquierda y así detener la violencia.

Desarme Mutuo

Posiblemente la menos probable ahora mismo. Ambos lados del espectro ideológico tendrían que darse cuenta de que pueden crear un sistema de gobierno que funcione para ambos lados sin importar quién gobierne. Esta fue la forma en que funcionó el gobierno de Estados Unidos desde los 70 hasta la era de Obama. Difícil que ocurra actualmente porque la izquierda tiene ventajas institucionales y la derecha tiene ventajas conceptuales (filosóficas, retóricas, de activismo) muy fuertes. Ambos tendrían que aceptar que no podrán sostener el poder de manera indefinida. Los años de Bill Clinton y George W. Bush fueron años de desarme en los que no se encuentran diferencias marcadas en las políticas entre uno y el otro.

Dominancia Total

Una de las ideologías termina ganando sobre la otra y controla la mayor parte del discurso. Esto fue precisamente lo que sucedió en los 80 con Ronald Reagan, uno de los presidentes más queridos de las pasadas generaciones. Reagan era un exactor que fue altamente influenciado por Ayn Rand y el economista Milton Friedman. Sus ideas fueron adoptadas por los republicanos con gran acogida, tanto así que estuvo dos cuatrienios corridos y luego le pudo pasar la presidencia a otro republicano, para un reinado ideológico de 12 años corridos. Cuando Bill Clinton ganó, gobernó como un republicano en casi todos los aspectos. Eso es dominancia total.

No importa cuál de estos caminos termine siendo escogido, cualquiera es mejor que la violencia que le arrebató la vida a Charlie Kirk. Mientras la izquierda crea que los desacuerdos son equivalentes a amenazas directas a sus vidas, veremos más violencia. Esta es la raya invisible en la arena que no puede ser cruzada: no puede haber vidas más valiosas que otras y no puede existir “blasfemia” que merezca una sentencia de muerte.

Por Chris Molina de Revolución Racional Podcast

Pueden seguir a Chris en sus redes X (antes Twitter), Facebook y su canal de YouTube Revolución Racional Podcast.

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