Chris Molina: La oportunidad conservadora: Thomas Rivera Schatz para gobernador 2028

Redacción
Por primera vez en décadas, Puerto Rico podría estar ante una contienda electoral genuinamente ideológica entre izquierda y derecha. Thomas Rivera Schatz, con su agenda que coquetea con combinar moralidad cristiana, reforma económica y experiencia probada, emerge como el candidato con mayor potencial para capitalizar el descontento conservador frente al avance del “centro” progresista representado por Pablo José Hernández.
El surgimiento del progresismo puertorriqueño
En 2016 surgió la figura de Alexandra Lúgaro con un tipo de progresismo/libertarismo económico que no estamos acostumbrados a ver en Puerto Rico de manera abierta. Habíamos visto progresismo anteriormente, específicamente en las figuras de Aníbal Acevedo Vilá y Alejandro García Padilla. Pero nunca el tipo de progresismo que se declara ateo y abiertamente aboga por el aborto, la legalización de las drogas y la penalización de quienes se oponen a campañas a favor de propaganda homosexual y transexual.
Lúgaro no ganó, pero logró demostrar que su retórica anticonservadora y anticonformista con el estatus quo tenía una demografía dispuesta a votar por ella. El Partido Independentista, astutamente, se dio cuenta y para el 2020 logró mayores votos usando la misma estrategia que Lúgaro: presentarse como un candidato progresista y abandonar su pasado, que lo ataba a la política socialista de Latinoamérica.
La respuesta de Proyecto Dignidad
Mucha gente acabaría el cuento allí, pero en el 2020 hubo otro partido que llegó con la intención de hacer la antítesis de los partidos progresistas: Proyecto Dignidad. Un partido nacido desde un punto de vista de moralidad cristiana, algo que no se había visto en la política local en muchas décadas, se levantó específicamente para contrarrestar las influencias del progresismo.
PD nunca ganó las elecciones generales, pero logró algo que MVC no pudo: tener candidatos que revalidaran para el Senado y la Cámara. Esa consistencia fue notable dentro del Partido Nuevo Progresista, especialmente para Thomas Rivera Schatz.
Las fortalezas de Rivera Schatz
Thomas se fijó en esta consistencia cuando se acabaron las elecciones y le ofreció trabajo a la mejor portavoz de Proyecto Dignidad. Luego ha hecho un trabajo extraordinario en presentar legislación a favor del pueblo conservador de Puerto Rico.
Esto ha dejado estupefactos a muchos puertorriqueños conservadores, ya que no están acostumbrados a este nivel de ideología en su política. En Puerto Rico, la derecha está acostumbrada a que la izquierda siempre gane. No es meramente que gane, es que gana tan convincentemente que los partidos en Puerto Rico tienden a gravitar hacia ideas de centro-izquierda o de izquierda: la educación en las universidades, la música, la cultura, las ideas económicas y mucho más.
Sin embargo, si le preguntas al puertorriqueño común, te dice que es de centro. Es por esto que el Partido Popular ha decidido usar “el centro” como su estribillo político. Los hace ver razonables, a pesar de ser un partido que hace dos décadas abandonó el centro por una izquierda que lo considera “homofóbico y transfóbico”.
Las debilidades del PPD y Pablo José
Pero el PNP no necesita el centro para ganar. En Puerto Rico, los conservadores son un fenómeno, ya que no votan como un solo bloque. Existen conservadores independentistas, estadolibristas y estadistas.
Aunque es cierto que la izquierda también se divide por esas mismas ideas de estatus, también lo es que tiene una tendencia a conglomerarse en partidos que favorecen iniciativas de “justicia social”. Es precisamente por esto que el Partido Popular está tratando de mostrar apertura a ideas “woke”, con una agenda LGBT. Incluso, Pablo José ha demostrado cierta apertura a figuras como Mamdani, el alcalde socialista de Nueva York.
El Partido Popular, aunque “late to the party”, se ha dado cuenta de que la juventud ya no tiene creencias fijas, sino que sigue lo que le conviene o lo que está de moda para señalar virtud. Hoy es Palestina, mañana Esencia, la semana siguiente será orgullo gay. La fórmula es simple: seguir lo que domina en redes como TikTok, Reddit, YouTube o, en casos más extremos, Bluesky.
Factores que han contenido a la extrema izquierda
Han existido dos factores principales que han evitado una victoria de la extrema izquierda:
El Partido Popular cuenta con un gran número de votantes que nunca respaldarían a un candidato extremista como Juan Dalmau. Prefieren perder elecciones antes que ver un socialista gobernando Puerto Rico o poner en riesgo su ciudadanía americana. Además, el PPD históricamente ha defendido la economía con programas sociales, los cuales no serían sostenibles bajo la independencia.
La mayoría de los puertorriqueños son conservadores sociales, aunque no lo sean en lo fiscal. Partidos como MVC y el PIP atraen jóvenes con ideas de libertinaje social, pero generan un efecto de “rebote cultural” en gran parte de la población.
La oportunidad política
Es precisamente este fenómeno el que puede favorecer a Rivera Schatz y darle posibilidades de ganarle a Pablo José. Siendo realistas, las probabilidades de Jennifer González de derrotarlo son bajas, salvo que ocurra un cambio significativo.
Existen debilidades en Pablo José que Rivera Schatz podría explotar, así como fortalezas propias que ningún otro candidato del PNP posee actualmente:
Thomas ha construido una agenda conservadora sólida, no solo en lo social, sino también en lo fiscal. Su propuesta para mejorar el sistema de permisos podría agilizar la creación de negocios en Puerto Rico. Solo resta una reforma contributiva justa para el pequeño y mediano comerciante.
Pablo José es inexperto y aún no ha demostrado un desempeño sobresaliente como comisionado residente. Thomas, en cambio, es un líder probado con trayectoria en el Senado.
En un debate, Rivera Schatz tiene la ventaja de comunicar en lenguaje sencillo, “en arroz y habichuelas”, conectando con el pueblo. Pablo José tiende a expresarse desde lo teórico.
Pablo José proyecta ser un candidato pulido y diseñado por el partido. Rivera Schatz es percibido como un político auténtico. En Puerto Rico se valora la cercanía; figuras como Aníbal Acevedo Vilá fueron aceptadas precisamente por eso.
El acercamiento del PPD a agendas “woke”, incluyendo temas de género en escuelas y alianzas con organizaciones LGBT, abre espacio para que un candidato conservador recupere votos perdidos hacia Proyecto Dignidad.
Una verdadera contienda ideológica
Uno de los mayores retos del PPD es la cantidad de jóvenes que se han movido hacia el independentismo y que perciben votar por el PPD como equivalente a votar por el PNP. Esa división de la izquierda favorece, por ahora, al PNP.
Rivera Schatz no es la salvación del conservadurismo puertorriqueño, pero sí representa la mejor oportunidad en generaciones de reorientar el PNP hacia la defensa explícita de valores que muchos aún sostienen: vida, familia y libertad económica.
En un momento en que el progresismo cultural y el estatismo ganan terreno, la pregunta ya no es si los conservadores deben participar, sino si están dispuestos a respaldar al candidato que entiende la batalla cultural en curso.
Por Chris Molina de Revolución Racional Podcast
Pueden seguir a Chris en sus redes X (formerly twitter), Facebook, y su canal de Youtube Revolución Racional Podcast.
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