Chris Molina: Las Consecuencias de un Mundo sin Propósito: ¿Estamos a Tiempo?
Valores Conservadores16 marzo, 2026

Chris Molina: Las Consecuencias de un Mundo sin Propósito: ¿Estamos a Tiempo?

Redacción La Diestra

Redacción La Diestra

Redacción

En la mañana del miércoles 29 de agosto, en la escuela católica Anunciación de Minneapolis, Minnesota, mientras los niños estaban reunidos en la capilla, alguien comenzó a disparar a través de los vitrales. Lo impensable ocurrió: una persona atacó la escuela, quitándole la vida a dos niños e hiriendo a otros catorce.

Por desgracia, la idea de disparar contra una escuela llena de niños no es nueva. Muy pocas personas hubieran imaginado que atacar a jóvenes en sus escuelas se convertiría en una modalidad después de que, en abril de 1999, Dylan Klebold y Eric Harris planificaran y llevaran a cabo uno de los ataques más atroces en la historia de EE. UU., en la escuela superior de Columbine, en Littleton, Colorado.

Pero en esta ocasión, las cosas fueron distintas. El tirador suicida era un hombre de 24 años que se identificaba como trans, y este fue el ataque más reciente de parte de alguien trans desde que, en 2023, Audrey Hale asesinó a seis personas (tres niños y tres adultos) en la escuela cristiana Covenant, en Nashville, Tennessee. Muchos no quieren aceptarlo, pero la obsesión con la identidad y las posturas políticas radicales se está manifestando de un modo distinto al pasado, cuando los extremistas ponían bombas, como los de izquierda del grupo Weather Underground, que detonaron varios explosivos, o de la derecha antigubernamental, como Timothy McVeigh, quien destruyó un edificio federal y asesinó a más de 150 personas.

Existen muchas teorías sobre por qué surgen asesinos escolares y extremistas. No entraré en todas, pero quiero compartir la mía, que también explica por qué la juventud de Puerto Rico atraviesa un momento violento y sin dirección.

La Sociedad Abierta

Es importante dar un trasfondo histórico para entender de dónde viene mi teoría. Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo quedó devastado y en estado de shock. Dos guerras mundiales en apenas 30 años dejaron más de 90 millones de muertos y otros 79 millones de heridos. Los judíos adoptaron el lema “Nunca más”, que se convirtió en un ideal para un mundo que no quería volver a saber de guerras.

Nada de esto impidió conflictos como Corea y Vietnam, pero Occidente buscaba un cambio. Ese cambio vino de la mano del filósofo Karl Popper, un judío agnóstico que escapó de Austria antes de que Hitler lo alcanzara. Su libro La sociedad abierta y sus enemigos (1945, el mismo año en que terminó la guerra) se convirtió en la nueva filosofía que guiaría al mundo.

En resumen, Popper defendía:

  • Un mundo abierto y sin fronteras.

  • El rechazo al nacionalismo, al que veía como tribalismo.

  • Una visión altamente racional, desconfiando de tradiciones seguras de sí mismas.

  • Una postura materialista, sin espacio para lo metafísico.

  • Una oposición extrema a toda autoridad y jerarquía: no quería “ni hombres fuertes ni dioses fuertes”.

Las ideas de Popper fueron fundamentales en el desarrollo cultural e intelectual del siglo XX.

Pérdida de fe

A pesar del éxito de la corriente filosófica de Popper, valores como el honor, el propósito y la fe se mantuvieron hasta finales de los años 80, durante la era de Ronald Reagan. Los 80 fueron un tiempo de optimismo, exploración y arte. Pero los 90 marcaron una etapa de deconstrucción de esas mismas ideas.

Durante unos 25 años, la cultura se dedicó a desmantelar lo tradicional y lo religioso. Esta deconstrucción fue como una bomba atómica cultural: convirtió al cine en distópico y superficial, a las comunidades en lugares donde nadie se conoce, a la música en un producto vacío de talento, y redujo nuestro entendimiento del mundo a narrativas simplistas sobre opresión y desigualdad material.

Los nuevos ateos

Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, el internet y plataformas como YouTube aceleraron la difusión de ideas. Surgió el movimiento de los “nuevos ateos”, encabezado por los llamados “cuatro jinetes”:

  • Daniel Dennett

  • Sam Harris

  • Christopher Hitchens

  • Richard Dawkins

A través de debates, libros y videos, convencieron a muchos (especialmente a los milénials) de que no existía Dios y de que las religiones no eran dignas de ser escuchadas. Esta generación fue la primera en apartarse de los valores de sus padres y abuelos.

El impacto cultural fue profundo. La entropía moral y la visión hedonista de la cultura actual son, en parte, herencia de este movimiento. Con el tiempo, incluso Hitchens y Dawkins mostraron arrepentimiento por algunas de sus aportaciones y criticaron el wokeismo que ellos mismos ayudaron a incubar.

Una juventud sin propósito

La generación Z creció en uno de los tiempos más confusos. Influenciados por el agnosticismo de los miléniales y la “sociedad abierta” de Popper, heredaron las consecuencias de esas ideas.

El racionalismo extremo de los nuevos ateos, combinado con valores posmodernos, creó una crisis en la juventud. Se socavaron instituciones fundamentales: fe, familia y comunidad. Un mundo que desprecia lo metafísico se queda con un materialismo dependiente de la economía, que no basta para llenar el vacío humano.

Sin grandes narrativas ni certezas (Biblia, tradiciones, nación), los jóvenes se vieron obligados a inventar nuevos relatos posmodernos basados en género, identidad sexual o cultura. En lugar de ministros, tradiciones o comunidades que les dieran dirección, solo quedó la voz individual: “nadie puede decir quién soy, excepto yo”.

Los “dioses fuertes” (concepto de R. R. Reno en El retorno de los dioses fuertes) —religión, tradiciones, comunidad, nación— que guiaron a generaciones pasadas desaparecieron. Y con ellos, el propósito.

Las consecuencias son claras:

  • Crisis de población.

  • Mayor división política.

  • Personas sin identidad sólida.

  • Vacío existencial profundo.

  • Ausencia de comunidad y pertenencia.

  • Cultura reducida a detectar opresiones.

  • Generaciones incapaces de apreciar algo más que lo material.

¿Un regreso posible?

El mundo de la sociedad abierta ha sido un fracaso. Pero también ha abierto la puerta para su cura: el regreso de los dioses fuertes.

Hoy vemos jóvenes regresando a las iglesias, especialmente a las que se mantuvieron fieles a sus tradiciones. En Europa y EE. UU. crecen los movimientos nacionalistas que reivindican la patria. El rechazo al wokeismo, y en particular al transgenerismo, está aumentando frente a su historial de suicidios y masacres.

El mundo está despertando y está rechazando a Popper.

La pregunta es: ¿estamos todavía a tiempo?

Por Chris Molina de Revolución Racional Podcast

Pueden seguir a Chris en sus redes X (formerly twitter), Facebook, y su canal de Youtube Revolución Racional Podcast.

Compartir:

También te puede interesar

Espacio Publicitario

Comentarios (0)

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar Sesión

Cargando comentarios...