
Chris Molina: Trump está Reescribiendo el Orden Mundial

Redacción
En la mañana del sábado, los iraníes se enteraron de que el palacio presidencial en Teherán fue bombardeado y que unos 40 oficiales importantes y estratégicos fueron eliminados, incluyendo al mandatario máximo, el ayatolá. EE. UU., con la ayuda de Israel esta vez, logró hacer lo que nadie creía posible: dos ataques militares en poco tiempo para derrocar un régimen malvado.
En pocos meses, la administración Trump ha logrado:
Bombardear el palacio presidencial en Teherán y eliminar al ayatolá junto a 40 altos oficiales iraníes.
Capturar dramáticamente a Nicolás Maduro (escena digna de película de ciencia ficción).
Coordinar la muerte de “El Mencho” (el narco más poderoso de México) en una operación conjunta México-EE. UU.
Cortar el flujo de petróleo venezolano a Cuba y presionar a México para detener suministros, dejando a Cuba al borde del colapso y negociando la entrega de su administración.
Iniciar negociaciones abiertas (vía Marco Rubio) para que Cuba pase a control estadounidense.
Los europeos y la ONU quedan relegados
Todos estos cambios se han logrado en poco tiempo y han sido diseñados mayormente por Estados Unidos. Este nivel de estrategia, diseñado para formar al mundo a la imagen de la administración de Trump, ha tomado por sorpresa a la mayoría del mundo. Esto incluye a China, Rusia y a la Unión Europea.
La razón por la que se formó la Organización de las Naciones Unidas fue con el propósito de crear un regulador mundial que pudiera determinar acciones para convertir al mundo en un lugar más seguro. Pero la ONU se ha convertido en una organización altamente burocrática que solo sirve para acaparar dinero de otros países ricos y usarlo para causas cuestionables relacionadas con agendas de izquierda (calentamiento global, LGBT, feminismo, etc.).
Mientras tanto, el mundo continúa produciendo países rebeldes que reprimen a sus ciudadanos y los países de alrededor se quedan pagando las consecuencias. Trump entendió que los problemas de un país no existen en aislamiento; afectan a toda la región, como la diáspora venezolana que impactó desde Colombia hasta Canadá.
Solo países aislados como Corea del Norte escapan a esta regla, pero cuando hay recursos clave (petróleo iraní o venezolano), el efecto es global, beneficiando a China con energía barata.
Subversión de la estructura de poder global
Cuando unimos todos los factores de los movimientos que ha hecho la administración de Trump, podemos ver que existe un claro esfuerzo por parte de esta administración de ignorar por completo la estructura de poder mundial que fue usurpada por la izquierda.
La administración de Trump identificó que la ONU y la Unión Europea buscaban construir una estructura global con estos objetivos principales:
Contener el dominio de EE. UU.
Limitar su poder tecnológico, económico e ideológico mediante sanciones constantes a empresas estadounidenses (Google, Apple, Meta, etc.).Imponer un impuesto global
Crear mecanismos para extraer más dinero de empresas y ciudadanos estadounidenses hacia instituciones internacionales.Formar una alianza estratégica con el mundo musulmán
Generar una mayoría numérica y política mundial que contrarreste la influencia occidental.Neutralizar la orientación conservadora de EE. UU.
Aprovechar que EE. UU. es más de derecha que la mayoría de los países europeos (que han virado a la izquierda en la última década: Francia, España, Alemania…).
La administración de Trump se ha visto en la necesidad de usar demostraciones de poder para dejar relegada la estructura creada por la izquierda internacional. Lo que algunos periodistas han llamado la doctrina de “might makes right”, en realidad es Trump demostrando que el poder militar de los EE. UU. puede ser usado para arreglar problemas internacionales sin tener que pasar por el gobierno mundial impuesto a través de la ONU y la OTAN.
Trump no acude a las Naciones Unidas ni notifica a los países de Europa sobre sus movimientos, con toda alevosía. La ONU fue creada en parte por los EE. UU. para gobernar al mundo, pero los europeos se adueñaron de la estructura para imponer palancas de poder burocráticas con las que pudieran contener a EE. UU.
Trump ha respondido creando organizaciones paralelas y procediendo como si no existieran reglas para EE. UU.
De reglas internacionales a principios firmes
El plan ha funcionado en gran medida por una simple razón: ninguna estructura de poder puede funcionar si quienes la administran no están dispuestos a usarla para detener a malos actores.
El régimen del gobierno mundial se ha plantado firmemente en la idea de que todo es subjetivo y que la moralidad no es absoluta. Cuando no pueden argumentar contra las acciones que ha tomado la administración de Trump, solo les queda repetir la misma frase: “reglas internacionales”.
Pero las reglas internacionales nunca tendrán el peso moral de principios firmes y comprobados a través de las edades.
La ONU rara vez ha usado su poder para hacer algo a favor de detener genocidios a nivel mundial. Pero regímenes como el de Irán y Venezuela nunca iban a ser detenidos por la ONU, y mucho menos por la Unión Europea.
No nos debe sorprender la renuencia de España a dejar que EE. UU. use sus bases para lanzar ataques a Irán.
Lo que Estados Unidos está haciendo a través de este conflicto con Irán es una gran bofetada en la cara al sistema burocrático que intenta resolver problemas que harán lucir mal a la izquierda internacional. Y, para colmo, lo están haciendo en desafío directo del sistema creado.
Por eso, aun cuando Trump respondió con guerra económica a España, la respuesta de los españoles fue:
“Tienes que seguir el derecho internacional”.
Para ellos es más valioso no perder la estructura que tardaron décadas en crear con tal de limitar el poder de Estados Unidos.
El debilitamiento de la izquierda global
Cada vez que Trump mueve una ficha en el tablero de ajedrez mundial, incluso para liberar un país que ellos nunca hubieran estado de acuerdo en liberar, saben muy bien que no tienen la economía, el armamento ni los soldados dispuestos a competir con EE. UU.
Pero, si pueden hacer que EE. UU. respete el sistema que ellos han creado a través de instituciones de poder blando como la ONU, pueden mantener control sobre la narrativa.
¿Qué mejor manera de amarrarle las manos a la mayor potencia mundial que tenerla entretenida con argumentos sobre asuntos sobre los cuales no existe consenso moral?
Debido a que ellos mismos destruyeron ese consenso moral, ver a EE. UU. actuando sin que ellos puedan hacer nada los deja relegados a ser vistos como estados vasallos o como niños que hacen perretas cuando su padre toma decisiones que no les gustan.
Aparentemente se han dividido y algunos han escogido la segunda.
Para Francia, España y el Reino Unido —todos antiguos países con un pasado imperialista que han perdido su sitial como líderes mundiales— todo esto es una construcción social. Esa construcción social se llama “el orden internacional”.
Pero la estructura se les está colapsando.
Poco a poco, algunos países están comenzando a darse cuenta, con los resultados que Trump está consiguiendo, de que esta es la fórmula ganadora.
Si Trump sigue logrando estas victorias en poco tiempo y con mínima pérdida de vidas, su visión no podrá ser negada.
El poder militar se puede usar para bien en las manos de un país con los valores correctos, y Estados Unidos está demostrando que puede ser una fuerza para el bien.
Riesgos electorales para Trump
Aunque estas movidas pueden detener décadas de subversión por parte de los países europeos, eso no necesariamente se traduce en buenos resultados electorales.
Solo tenemos que observar cómo la popularidad de George Bush se fue desvaneciendo según la guerra de Irak se fue alargando y más soldados americanos fueron perdiendo sus vidas.
Al GOP le costó caro, perdiendo las siguientes dos elecciones corridas y hubieran seguido perdiendo si no hubiera sido por las reformas de Trump en el partido.
Por más que algunos conservadores de la vieja guardia aún se quejen por el movimiento MAGA, es importante recordar que sin MAGA los republicanos tenían cero oportunidades de ganar las próximas elecciones.
Sin MAGA, estaríamos en el quinto término de algún demócrata como presidente.
Las elecciones de medio término se acercan rápidamente y Trump necesita ganar un conflicto con Irán y, como mínimo, mejorar la economía doméstica.
De no lograr ambas cosas, los demócratas ganarán ampliamente las elecciones de noviembre, creando una larga serie de investigaciones y posibles procesos de residenciamiento con tal de debilitar el poder de Trump y tratar de garantizar una mejor oportunidad de ganar las elecciones presidenciales de 2028.
No queda duda de que, si Donald Trump logra hacer estas dos hazañas en el tiempo que queda, tendría que ser considerado uno de los mayores logros políticos de un presidente.
El tiempo se le está acabando a Trump, pero las labores de su administración han sido históricas e incansables.
Desde la administración de Reagan no se sentía tanta consecuencia en cada decisión tomada por un presidente y su administración.
Por Chris Molina de Revolución Racional Podcast
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